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Foto: Fernando García Photography
Escuchaba
a la grandísima Diane Von Furstenberg en una entrevista que le hace (otra grandísima) Garancé Doré para su
reciente primer libro “Love x Style x Lyfe”, decir lo siguiente:
“Cuando era joven, no sabía qué quería hacer, pero sabía la clase de mujer que quería ser. Una mujer que fuera independiente, que estuviera a cargo de su propia vida, que pagara sus cuentas y que no dependiera de un hombre”. Link
¿Cuántas
veces nos hemos planteado qué clase de mujer queremos ser? Para
muchas puede ser una pregunta extraña.... La mayoría de las veces
sabemos que es lo que NO queremos (bieeeen por eso) y quizá menos de
la veces que SI queremos, o si lo sabemos, lo vemos MUY lejano.
¿Porqué?
Hagamos
un alto y reflexionemos: ¿Qué clase de mujer quiero ser?.....¡Si!
Así...valiente y francamente. ¿Qué quiero ser y qué quiero
proyectar? No lo que me tocó ser, sino qué QUIERO, por muy
desquiciado que parezca.
Hoy
no nos vamos a meter en temas mas complicados, nos quedamos con lo
primero que captan los sentidos: la imagen. Cuántas veces vemos
pasar a una chica vestida de manera muy diferente al resto y nuestro
primer pensamiento es: “Yo no me atrevería a usar eso...me vería
ridícula”. ¿Les suena? Seguro que si. ¿Porqué nos veríamos
ridículas? ¿Quién fue el que dijo que para vestirse “diferente
al resto” había que medir 1.90 mts, pesar 50 kgs, ser rubia y
vivir en París? ¿En qué momento nos tragamos eso? ¿En qué
momento aceptamos ese estereotipo de ser mujeres de mas de 35 y dejar
de usar tacones y faldas cortas? ¿En qué instante empezamos a
vestirnos como el resto de nuestra población inmediata?
La
vida, es muy corta y las posibilidades, infinitas. Nos topamos a
diario con demasiada gente inconforme con todo, pero primero que
nada, inconformes con ellos/as mismos a nivel físico: el peso, el
color de pelo, la edad, el tipo de piel, la estatura.....Qué levante
la mano el que se vea en el espejo y diga “Dios...que linda me
hiciste, no me cambiaría nada” (Hey...una mano levantada...vamos
bien!). ¿Somos parte de esa masa inconforme? ¿Queremos ser parte de
eso? Los que tenemos hijos ¿queremos que pertenezcan a “eso”? Es
para pensarse, ¿cierto?
En
conclusión: pensemos qué clase de mujeres queremos ser, en una
palabra (la cual no se si existe en verdad): “rediseñémonos”.
Con nuestras características físicas, emocionales, espirituales y
todas aquellas que cada quien quiera poner. De lo que se trata es de
esta cómodas y felices con nuestro propio ser. Quien lo esté,
felicidades, cierre este blog, tómese una buena taza de café (o lo que quiera) a su
propia salud. Por
lo pronto nos despedimos y no olvidemos: chicas, el mundo es nuestro.
P.D.
Si alguien te ve pasar y cree que vas “muy llamativa” es que no
se ha atrevido al “rediseño”.
Pantalones de piel dorada: Mon&Pau, Blusa: H&M, Lentes: Ray Ban, Anillo: Tane, Aretes: H&M
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viernes, 1 de enero de 2016
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