viernes, 1 de enero de 2016

Foto: Fernando García Photography

Escuchaba a la grandísima Diane Von Furstenberg en una entrevista que le hace (otra grandísima) Garancé Doré para su reciente primer libro “Love x Style x Lyfe”, decir lo siguiente:
Cuando era joven, no sabía qué quería hacer, pero sabía la clase de mujer que quería ser. Una mujer que fuera independiente, que estuviera a cargo de su propia vida, que pagara sus cuentas y que no dependiera de un hombre”. Link

¿Cuántas veces nos hemos planteado qué clase de mujer queremos ser? Para muchas puede ser una pregunta extraña.... La mayoría de las veces sabemos que es lo que NO queremos (bieeeen por eso) y quizá menos de la veces que SI queremos, o si lo sabemos, lo vemos MUY lejano. ¿Porqué?

Hagamos un alto y reflexionemos: ¿Qué clase de mujer quiero ser?.....¡Si! Así...valiente y francamente. ¿Qué quiero ser y qué quiero proyectar? No lo que me tocó ser, sino qué QUIERO, por muy desquiciado que parezca.

Hoy no nos vamos a meter en temas mas complicados, nos quedamos con lo primero que captan los sentidos: la imagen. Cuántas veces vemos pasar a una chica vestida de manera muy diferente al resto y nuestro primer pensamiento es: “Yo no me atrevería a usar eso...me vería ridícula”. ¿Les suena? Seguro que si. ¿Porqué nos veríamos ridículas? ¿Quién fue el que dijo que para vestirse “diferente al resto” había que medir 1.90 mts, pesar 50 kgs, ser rubia y vivir en París? ¿En qué momento nos tragamos eso? ¿En qué momento aceptamos ese estereotipo de ser mujeres de mas de 35 y dejar de usar tacones y faldas cortas? ¿En qué instante empezamos a vestirnos como el resto de nuestra población inmediata?

La vida, es muy corta y las posibilidades, infinitas. Nos topamos a diario con demasiada gente inconforme con todo, pero primero que nada, inconformes con ellos/as mismos a nivel físico: el peso, el color de pelo, la edad, el tipo de piel, la estatura.....Qué levante la mano el que se vea en el espejo y diga “Dios...que linda me hiciste, no me cambiaría nada” (Hey...una mano levantada...vamos bien!). ¿Somos parte de esa masa inconforme? ¿Queremos ser parte de eso? Los que tenemos hijos ¿queremos que pertenezcan a “eso”? Es para pensarse, ¿cierto?

En conclusión: pensemos qué clase de mujeres queremos ser, en una palabra (la cual no se si existe en verdad): “rediseñémonos”. Con nuestras características físicas, emocionales, espirituales y todas aquellas que cada quien quiera poner. De lo que se trata es de esta cómodas y felices con nuestro propio ser. Quien lo esté, felicidades, cierre este blog, tómese una buena taza de café  (o lo que quiera) a su propia salud. Por lo pronto nos despedimos y no olvidemos: chicas, el mundo es nuestro.

P.D. Si alguien te ve pasar y cree que vas “muy llamativa” es que no se ha atrevido al “rediseño”.


Pantalones de piel dorada: Mon&Pau, Blusa: H&M, Lentes: Ray Ban, Anillo: Tane, Aretes: H&M

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